13 Ene 2026

Por qué 2026 será un año decisivo para la industria automotriz argentina

El año 2026 aparece como un punto de inflexión para la industria automotriz argentina, que deberá redefinir su estrategia para competir en un contexto global cada vez más exigente y con una carga tributaria que continúa siendo uno de sus principales obstáculos. En ese escenario, México y Brasil se consolidan como referencias ineludibles: ambos países lograron posicionarse como plataformas exportadoras competitivas frente al avance de la industria asiática, mientras Argentina sigue exportando impuestos y sosteniendo su actividad con creciente dificultad.

La semana pasada se conocieron los datos oficiales del desempeño de la industria automotriz mexicana en 2025. La producción de vehículos registró una caída del 0,9% y las exportaciones retrocedieron un 2,7% respecto de 2024. En la Argentina, la relación entre ambos indicadores fue similar, aunque con un impacto mucho mayor: la producción disminuyó un 3,1% y las exportaciones se contrajeron un 10,8%.

Escala e impuestos: las diferencias estructurales

Si bien los porcentajes de caída pueden parecer comparables, existen dos factores que marcan una diferencia sustancial entre ambos países: la escala industrial y el esquema impositivo aplicado a las exportaciones. México cuenta con una industria automotriz ocho veces mayor que la argentina y, aunque observa con preocupación la baja de los indicadores, ese retroceso no compromete la viabilidad del negocio, como sí ocurre en Argentina si no logra revertir la tendencia.

Actualmente, las exportaciones argentinas se apoyan casi exclusivamente en dos modelos: las pick-up Toyota Hilux y Ford Ranger. Ambas terminales reconocen que, en las condiciones actuales, sostener algunos mercados externos no resulta rentable, aunque continúan apostando al largo plazo con la expectativa de una mejora entre 2026 y 2027.

Los números de México y Argentina

En 2025, la industria automotriz argentina produjo 490.876 vehículos, de los cuales 280.589 se destinaron a la exportación, lo que representa el 57% del total. El 43% restante se volcó al mercado interno.

México, en cambio, produjo cerca de 3.953.000 vehículos, de los cuales 3.385.000 fueron exportados, es decir, el 85% de su producción. Si bien esa proporción resulta difícil de alcanzar para Argentina por su capacidad instalada, los especialistas coinciden en que el camino debe ser avanzar hacia un mayor perfil exportador, especialmente en un contexto global atravesado por la fuerte expansión de la industria automotriz china.

El “talón de Aquiles” argentino

Ese objetivo vuelve a chocar con un problema estructural: la elevada carga impositiva. En el mercado interno, los vehículos están gravados con una presión fiscal cercana al 50%. En el caso de las exportaciones, el promedio de impuestos que se “exporta” con cada unidad alcanza el 13%.

La comparación regional vuelve a ser desfavorable. México tiene carga fiscal cero para exportar. Brasil redujo su esquema del 7% al 3% y avanza hacia la eliminación total para ganar competitividad. En Argentina, en cambio, las retenciones directas representan alrededor del 2,5%, pero el principal peso lo tiene el impuesto a los Ingresos Brutos.

“Los Ingresos Brutos explican cerca de 7 puntos de esos 13 y no dependen del Gobierno nacional. Es un impuesto provincial que impacta directamente sobre el vehículo y sobre cada eslabón de la cadena de valor, desde los proveedores hasta sus propios insumos”, señalan desde las terminales automotrices.

Dos años clave para el futuro

La expectativa del sector es que durante este año se eliminen las retenciones a la exportación y el impuesto a los débitos y créditos bancarios. De concretarse, la carga impositiva sobre los vehículos exportados podría reducirse de 13 a 10 puntos, una mejora necesaria pero aún insuficiente para competir en igualdad de condiciones.

La otra gran apuesta es la especialización productiva. Hacia fines de 2027, al menos seis pick-up fabricadas en Argentina estarán orientadas a los mercados regionales. A las actuales Toyota Hilux y Ford Ranger se sumaron en el segundo semestre de 2025 la Fiat Titano y, en diciembre, la Ram Dakota.

Durante 2026 comenzará en Córdoba la producción de la nueva Renault Niagara, una pick-up compacta monocasco, con la expectativa de exportar cerca del 70% de su volumen. En 2027 se iniciará la fabricación de la nueva Volkswagen Amarok, concebida también con un fuerte perfil exportador.

En este escenario, el rol del Gobierno nacional y, especialmente, de las provincias de Buenos Aires y Córdoba —donde se concentran las principales plantas— será determinante para garantizar la competitividad de estos proyectos industriales y sostener el empleo directo e indirecto que genera la industria automotriz.

Fuente: infobae